sábado, 15 de agosto de 2020

CULPABLE

Un joven y atractivo hombre esta por ser castrado por orden judicial en publico solo esperan unos últimos resultados para proceder averigua si podrá librarse de se un eunuco......


CULPABLE


Un joven y atractivo hombre esta por ser castrado por orden judicial en publico solo esperan unos últimos resultados para proceder, el ya esta desnudo y sujeto para perder sus jóvenes testículos en manos de una bella mujer, averigua si podrá librarse de se un eunuco.



Categoria: Hetero      Autor: Nathan



No había realmente ninguna duda sobre ella, aunque todaví­a tenía que pasar por algunos procedimientos legales antes de que lo castrara. La muchacha estaba allí­, buscando venganza, y sus hermanos y padres estaban allí­ pera ver que se hiciera. En cuanto al chico, lo ataron en posición, todaví­a usaba sus boxer como única prende de ropa. Según la ley, le extraerí­a una muestra de su semen ahí y después esperarí­a el resultado de su DNA. Una vez que el crimen fuera confirmado, cortaría sus bolas.   

Mi nombre es Janice Heffimeyer, y soy especialista del estado en castigo. Me han entrenado en los procedimientos médicos apropiados y requeridos, y estoy certificada para realizar castraciones judiciales. He estado haciendo esto por bastantes años, y gozo de mi trabajo y soy bueno en lo que lo hago.     Miraba a la muchedumbre y me hizo sonreír. Varios de sus compañeros de la universidad estaban allí alegado darle apoyo, aunque la realidad era probablemente algo diferente a esa. Imagine que realmente deseaban ver la castración de su compañero, aunque ellos nunca lo admitirí­an. Seguro, lo deseaban, pero la realidad según mi experiencia es que la mayor parte habí­an venido probablemente con la esperanza subconsciente que atestiguar­an acobardarse al joven.        

Bien, no estarían decepcionados. Aun tiene cerca de treinta minutos como hombre, si el era afortunado, y la muchedumbre empezaba a impacientarse era algo difí­cil de ver y describir. Sobre todo ver a otros hombres como se cautivan cuando miran a otros ser castrados. Quizás es algo natural, quizás una satisfacción subconsciente en saber que han tomado un varón competente de la piscina de genes. Quizás, o es solo porque está entretenidos, mientras no sean el varón al que están siendo castrados. 

El hombre que espera mi cuchillo es solo un típico chico universitario, un estudiante de segundo año. El es alto, con una estructura fina, pero tiene músculos en los lugares correctos y sus piernas son fuertes y largas. Supongo que un corredor, o un nadador, y su trasero es firme y los músculos de sus muslos se marcan por debajo de sus boxer. No podí­a ver su escroto, no todaví­a, pero pronto serí­a expuesto para que todos lo vean. Ahora era tan importante para el, todo el escroto importante que contenía sus bolas, pero pronto estará vacío y ya no ser­á muy importante para alguien. Casi reí nerviosamente con ese pensamiento, pero tengo que llevar a cabo el chequeo, y todos esperan que comience.

Lo aseguraron de frente y debajo de mi banco judicial de la manera que generalmente se hacia, con su culo sobre la barra del metal, manteniéndolo para arriba, y con sus tobillos, muslos, y muñecas atadas hacia fuera por las correas de cuero. La mesa fue colocada para  que el viera hacía el frente a la muchedumbre de testigos, con sus piernas separadas de par en par. Había un anillo del metal alrededor de su cuello que mantenía su cabeza hacia adelante, de esa manera lo forzaban mirar fijamente la gente que lo miraba. No podí­a mirar abajo, o detrás de el, aso ara para que el no pudiera­ verme cuando lo castrara. No obstante, el lo sentirí­a, y sabría que estaba hecha, y eso le enseñara una lección y será un ejemplo para otros. Detrás de su trasero había un espejo grande,  de modo que los testigos pudieran verme vaciar su escroto. Me gusta el espejo, pienso que es apropiado mostrar mi trabajo.     

Ahora el esta asustado, pero todaví­a espera un milagro pienso. Su abogado te habí­a dicho que se declarara inocente, negara los cargos y esperara lo mejor. Si el hubiera admitido que se la cogió, ya no tendria huevos, y no habrí­a ninguna necesidad de un chequeo de su DNA. Por supuesto, otra ventaja de declararse inocente es que tendrí­a su escroto entumecido con  linocaina antes de que fuera cortado, pero el terminaría de todas maneras castrado. Mientras que la demanda tomaba curso, nada había sucedido. Por supuesto, el sabí­a que habí­a sucedido, la vagina fue llenada definitivamente por la crema de algún hombre, así­ que alguien la había hecho y de eso no habí­a mucha duda. Y el solamente esperaba que permaneciera a un hombre diferente y esperaba que el laboratorio fallara en su prueba.         

Por supuesto, podí­a decir, con solo verlo, que el era un caso típico por su expresión su mirada de preocupación era obvio para mí­ que el habí­a tenido su verga en la vagina y que no había ninguna duda de que la llenó de su crema. En mi experiencia, los milagros son raros, y estaba virtualmente segura que lo castraría. Por supuesto, nunca hay algo seguro, y hasta que fuera confirmado entonces podía haber una de dos maneras, y realmente no estaría segura hasta que el laboratorio entregara los resultados de su muestra de semen.       

Su abogado sabia. Que muchas muchachas de la universidad cogían con varios hombres en una noche, y esperaba que ella fuera una de ellas. En esos casos el DNA puede no coincidir, y si no lo hace entonces el hombre acusado es liberado. Pero para este muchacho, no pensaba que había muchas posibilidades de eso. No era ese tipo de caso, y ella no era de esa clase de muchacha. Bien, pronto sabrí­amos. Si el era encontrado inocente y liberado, o se acobardaría cuando lo castrara. Así pues, el esperaba, y cuando estas esperando para perder tus bolas es de la mierda no es muy agradable. 

Lo miraba, y estudiaba su cuerpo. Un joven de la universidad, atractivo y tan perfecto. el tenía pelo rubio sucio, y los ojos grandes, de color verdes, y habían algunas espinillas en su cara que lucia como el de un adolescente. Para sus veinte años el era fuerte, y atractivo, era fácil ver porque las muchachas eran atraídas por el. Debajo de su barbilla había una ligera barba. Era sobre todo una pelusa, aunque era más abundante en la parte de arriba. Por supuesto, si tomaba sus huevos desaparecería para siempre.     

Ahora el estaba sudando mientras que lo veía, y habí­a humedad a sus axilas que era obvio y evidente. Su trasero también estaba mojado, y sus ojos miraban alrededor. Estaba tan asustado que con solo verlo se notaba que sus músculos se marcaban por las ataduras que lo sujetaban así que le sonreí.

Realmente no se porque los hombres jóvenes tienen gusto de coger tanto, y porque no tienen más cuidado y no piensan antes meterse en tantos problemas. He castrado a más de cincuenta jóvenes hombres solo el  año pasado solamente, y pensaras que sirve de lección. Pero no, mitad de ellos era muchachos de secundaria. Todos los muchachos adolescentes, supieran la ley, de seguro esperarían hasta el matrimonio, cuando el acto no sería sancionado y el riesgo serí­a cero. Pero conjeturo que los muchachos han estado cogiendo a muchachas solteras desde que los tiempos comenzaron, y continuarán probablemente sin importar el riesgo. Este chico no era la excepción. Con un poco de licor para nublar sus pensamientos, y una muchacha caliente de tetas grandes que deseaba experimentar, el sexo. No obstante, deben tener cuidado, conocer y confiar en la muchacha que llevas a la cama. El solo pensó en el placer que obtendría y eso le había costarte todo.      

Tenia poca lastima por el. El sabí­a la ley, como cada muchacho su edad. A menos que te casen, no tienes una licencia para el sexo. Sin la licencia, si te acuestas con una mujer que no sea tu esposa entonces estás tomando un riesgo, y debes estar seguro que ella te desea y quiere que suceda. Aunque ella lo consienta, si ella estaba bajo influencia del alcohol o las drogas entonces ella tiene 24 horas después del acto de la copula para cambiar de opinión y para presentar cargas contra ti. Y eso sucede más a menudo de lo que puedes pensar.

Si ella va a la policí­a y presenta cargos contra ti, y encuentran una carga de semen  en su vagina, la ley requiere que el varón acusado sea arrestado y detenido hasta que su culpabilidad o inocencia pueda ser determinada. Si el semen en la muchacha empareja al  suyo, eres culpable, y cuando un hombre es culpable de asalto sexual entonces la castraci
ón es el castigo obligatorio.   

Miraba a muchacha de la universidad, la con sus grande tetas que ahora esperaba para ver su venganza ser llevada a cabo. Era fácil ver porque ella habí­a atraído al muchacho. Ella tení­a l pelo argo, de color rubio sedoso, ella era muy atractiva como cualquier mujer de su edad. Sus grandes melones eran firmes y tersos y se marcaban en su blusa. Era fácil ver porque el chico la había deseado. Tristemente, era que muy probablemente ella también lo había deseado, de hecho, no tenia ninguna duda  de que ella lo incitado y animado de cierta manera.

Por supuesto, ella habí­a cambiado luego de idea. Noté el emblema religioso alrededor de su cuello, y quizás era la culpa debido a su educación fuera el hecho de que ella fuera a la policí­a del campus el dí­a después a lo sucedido. No se explicar, porque algunas muchachas se sienten avergonzadas y sucias después de tener sexo, muchas muchachas hacen y esto era obviamente uno de esos casos. Una vez que ella hizo la acusación por asalto sexual, la culpabilidad para el acto cayo sobre los hombros del muchacho. Y por supuesto, también se reclina sobre sus bolas.     

Una vez que ella lo hizo la acusación, las cosas sucedieron rápidamente. La policí­a la envió al hospital, en donde una muestra del DNA del violador fue aislada. Puesto que no estaba casada, la carga de semen estaba profundamente adentro de su vagina, por lo que el crimen sexual. Y con un único muchacho como probable sospechoso, lo arrestaron y encarcelado. Ahora, El esperaba, con sus piernas se separadas y sus bolas colgaban abajo en su ropa interior, pronto estaría desnudo, esperando para ser tomado y la arrepentida chica esperaba ser vengada.         Era hora. Camine detrás del muchacho, y puse mi mano en su trasero, sintiendo el suave algodón de sus boxer. El cuerpo entero del chico se tenso. Soy una mujer de 32 años, y gozo el sentir los jóvenes cuerpos como se tensan tan vulnerables. Entonces me inclinó hacia adelante, y sacudo­ su pelo, solo para demostrar quien estaba en control.  

Camino alrededor hasta que le veo su cara, y el podía verme. Le asustaba, saber  quien era y lo que hacia. Sonreí­, y su cara se torno blanca. El era culpable, y ambos lo sab­íamos. No obstante, jugué el juego, y dije muy fuerte tanto que los testigos podí­an oír mis palabras: Bien, ya casi es tiempo. Ves a mujer que te ve ahí. Dices que eres inocente, así que no debes preocuparte por nada. Personalmente, no tengo ninguna idea si eres culpable o no, pero estamos a punto de descubrirlo. Alguien violo a la mujer, y soy seguro que incluso debes entender que no puede quedar sin castigo. Así­ que te, voy a tener que extraer una muestra de semen de tus huevos, y serán comparada con la carga de  semen que fue dejada por el violador y encontrado en el cuerpo de la mujer. Tan pronto como tu DNA se encuentre que no coincide con el del violador, te soltare. El proceso entero no debe tomar más de quince minutos. ¿Entiendes?     

El muchacho me miré fijamente. Sacudío su cabeza, y comenzó a mascullar algo. Trataba de explicar como ella habí­a deseado a su verga y había abierto sus piernas con impaciencia. Por supuesto, no importaba, en absoluto, el hecho de que no estuviera casado con ella y ella ahora no lo deseaba era suficiente para tomar sus bolas. Puede ser que no sea justo, pero era la ley, y no había duda de que su abogado se lo había explicado a el. Así­ pues, él no dijo nada, el solamente esperaba un milagro.        

Pedí el recipiente para la muestra de semen, y el técnico de laboratorio lo trajo. Me cerciore de que estuviera limpio y vació, y se lo di de nuevo al t
écnico. Sus ojos se abrieron grandes cuando el lo vio, no había ninguna duda sabia exactamente para lo que era. No hice caso de el, y camine detrás de el, donde alcance el elástico de su boxer y los jale hacia abajo hacia sus rodillas.     

El jadeo, cuando sus grandes huevos fueron por fin visible los mire fijamente. El muchacho tenía un gran escroto, realmente grande, y sus grandes huevos colgaban allí­, llenos de esperma, la fuente de su deseo y la esencia de su hombría. Su pene sin embargo era pequeño, apenas un pequeño gusano que apenas asomaba sobre su pelo pubico. Colgaba abajo, blando y tan asustado. Ahora tenia cerca de tres pulgadas en longitud, y era fino, mas parecía el pene de un niño que el pene de un hombre. Por supuesto, pronto seria muy diferente una vez que le provocara una erección,  era obvio que pronto lo tendría que hacer.

Me puse un poco de lubricante en mi mano derecho, y tome su pequeño pene dormido del muchacho. Sentí como ese gusano empezó a despertar, y comencé a mover mi puño. Lo para arriba y hacia abajo, la sensación era muy agradable. El chico gozaba de la sensación, y eso me ayudaba a conseguir la muestra. Si deseas mover tus caderas me ayudaras a conseguir una mejor carga, le dije y una vez que el laboratorio analice tu muestra entonces puedo dejarte ir. Podrí­a ayudarte, estoy segura que tus amigos quisieran verte eyacular en mi puño.      
Su cara se torno roja carmesí­, por la humillación de tener una erección delante de sus amigos. Deseba reír, pero me contuve. Espere, la idea se fuera, y mientras sigo moviendo mi puño sobre el pene del joven que cada vez crecía mas y mas, y literalmente tan dura como una barra de acero. Comencé a resbalar su prepucio sobre su pene, arriba y abajo de su longitud. Sabía se debía sentir muy bien, la manera en que sus ojos estaban abiertos la conocía sus sensaciones pronto estarí­an más allá de su capacidad de control. Pues su erección comenzó a alcanzar su máximo tamaño, le dije: tu verga esta realmente dura. Goza todo lo que puedas. Recuerda que si eres culpable entonces esta puede hacer tu última erección y orgasmo.    

Vi su cara ponerse en blanco. El intentaba estirar sus piernas, y como que estaba sujetas contra su trasero y movía sus caderas y su pene iba hacia adentro y fuera de mi puño. Había algo d­e nerviosismo por parte de los testigos, y tuve que suprimir mi sonrisa. Los ojos del muchacho estaban muy abiertos, sintiendo a una mujer el bombear su verga, mirando fijamente a sus amigos y la familia de la muchacha me miraban masturbarlo. El no deseaba venirse, eso era obvio. Su abogado no tenía ninguna duda le había informado que una pequeña carga sería mas que suficiente para analizar y pudo ser más probable rendir un resultado favorable. Bien, no cuidó lo que el deseaba. Tenía toda la intención de extraer su carga completa, no importaba cuanto el intentara aguantar. Yo sabia que una vez que un muchacho alcanzaba el máximo de su erección, y sus ojos se abrían al máximo ya no tardarían mucho en venirse.       

Los ojos del muchacho estaban abiertos de par en par, mirando fijamente todo al frente, y todos lo miraban, y en su expresión, su verga a tope. Mientras que la piel de su pene comenzó a resbalar hacia arriba y hacia abajo, de mi puño lubricado que te daba masajes, acariciándola, el comenzó a hacer un sonido slurp-slurp-slurping, y sabí­a que no aguantaría por mucho tiempo. La muchacha que el habí­a cogido empezó a hacer muecas, mirando al muchacho que le habí­a llenado su vagina, intentando desesperadamente guardar su semen y retrasar lo que el, yo, ella y todos esperaban lo que seria el obvio resultado.       

El técnico de laboratorio sostuvo el recipiente para la muestra, y lo puso debajo de el de modo que su pene quedara dentro de el. Miraba fijamente su escroto, que se movía al conjunto de su pene. Sobre escroto, había un anillo de pelos alrededor de su ano, que se contraía mientras que el muchacho luchaba con las sensaciones que el experimentaba. Me preguntaba si era un agujero virginal, sospechaba que lo era.    

Eso me dio una idea. Alcance con mi mano izquierda, la barra plástica para la eyaculación que un técnico me paso. Tenia cerca de dos pulgadas de gruesa, y cerca de dieciocho pulgadas de largo. En la base había un interruptor para activar el vibrador interno, he encontrado que me ayuda a conseguir una carga más grande que de otra manera seria posible. Por supuesto, el muchacho no contaba con eso, y cuando empuje el extremo gordo de ella contra su ano del muchacho, el dio un brusco respingo, su cuerpo entero luchaba contra sus amarras mientras que el sentía la barra contra su agujero. El contrajo de golpe su ano, tratando de detener el avance del intruso hacia sus entrañas.    

Empuje, duro, la barra, y cuando lo hice el gruño y lanzo su cabeza hacia detrás, y resbale hasta el fondo la barra dentro de el. Sentí chocar contra su próstata y la cara del muchacho denotaba dolor, y entonces el jadeo, y Oh, Oh DIOS dijo mientras que el sentía la barra tocar su alma. Cuando la ten
ía en posición oprimí el interruptor, y el vibrador cobro vida. Sus ojos estaban abiertos de par en par, pues el sentí­a la próstata entera vibrar. Entonces lo moví de golpe rápidamente, como si fuera un pistón, hacia afuera y adentro de su ano hasta que mi mano tocaba su trasero. Por supuesto, al mismo tiempo, utilizaba mi otra mano para trabajar su pene, topaba con su próstata con cada solo empuje. Era demasiado para el joven hombre, y lo llevo al borde de su eyaculación.   

El muchacho arqueo repentinamente su cuerpo, tenso cada músculo mientras que su cuerpo entero tenso. Entonces el eyaculo. El gruño muy sonoramente, lanzo gruesos chorros de la crema blanca, con una intensidad que solamente un muchacho de su edad puede hacerlo. El lanzo, lanzo y lanzo, gran cantidad chorros de semen que me asombro. El muchacho gruñia cada vez que lanzaba un chorro de semen, llenando casi por completo el franco de la muestra para el laboratorio mas de lo que esperaba. Lo ordeñe con mi puño y seguía trabajando­ su culo con el consolador que vibraba hasta que estuve segura que había acabado por completo, conseguí cada gota de su semen. Los latidos de su corazón eran acelerados, como si todaví­a buscara una vagina con quien coger. Oprimí el botón para apagar el vibrador y que pudiera extraer la barra de su ano, y cuando salio hizo un sonido que de vacío “POP”. Entonces comprobé la carga de semen en el franco que estaba en las manos del técnico de laboratorio, y el esperaba mi aprobación. Era una gran carga no había comparación con otra. Miramos todos como el técnico vertía el contenido hacia otro especial para llevarlo al laboratorio para analizarlo.

Mientras que esperaba los resultados del DNA, deje mi mano en su trasero. El agujero del muchacho estaba rojo, y estirado, y jugué con los pelos de allí­ mientras que sondeaba alrededor de la entrada a su cuerpo. Me preguntaba si el habí­a gozado del vibrador en su ano. No podía decirlo por su expresión. El todaví­a miraba fijamente la muchedumbre, su cara aun estaba roja por lo que acaba de hacer, y todos lo miraban y esperaban lo que seguía. Para mi no habí­a mucha duda, pero pienso que el muchacho todaví­a tenia esperanzas aunque, el mejor que nadie, sabía lo que habí­a hecho.  

Once minutos después los resultados llegaron. CULPABLE. Cuando el aviso fue hecho el muchacho grito NO OH DIOS POR FAVOR POR FAVOR!!!!! Hice muecas. Por supuesto habí­a tenido razón, y el no debía estar tan sorprendido. El entonces se aterró, y comenzó a gritar, luchando tratando de librarse del cruel destino que le aguardaba. Su gran trasero se movia hacia arriba y hacia abajo, luchando tan fuerte, con una desesperación que solamente un hombre joven que esta apunto de ser castrado puede demostrar.         

Después, el comenzó a farfullar, a decir su versión de los hechos. Sabía que el intentarí­a  razonar y que explicarí­a cómo ella lo habí­a deseado y cómo lo castigaban por algo que ella había deseado. He estado haciendo esto bastante tiempo que se que si  al muchacho lo dejaba continuar, con su historia, gritaría su inocencia e intentaría culpar de toda a la muchacha.


En este punto ya no hay ninguna diferencia, solo le queda que sienta pena por el y culpe a la muchacha de sus errores. Y, el grito su historia con desesperación, continuamente, hasta el momento que tome sus bolas. Por supuesto, una vez que estas fueran cortadas el no dirí­a mucho, pero eso estaba varios minutos aun lejos y no había razón para que la muchacha pasara por eso. Por lo tanto, llame por la mordaza y espere hasta que estuvo en su lugar.   La mordaza de bola cabía en su boca y era sujeta en la parte posterior de su cabeza, y una vez que estuviera en lugar le seria imposible hablar. Estaba hecha del caucho suave, para que pudiera morderla cuando viniera el dolor, y también respondía a otro propósito callarlo. El intentaba hablar a pesar de la mordaza, mascullando palabras con desesperación. Por supuesto, ninguna de sus palabras eran comprensibles en este punto. Me pare­ delante de el, lo mire fijamente a sus ojos y me cerciore que el pudiera ver a la mujer que lo estaba acobardando. Cuando el me vio, sus ojos crecieron de par en par, en pánico, pues el lucho y lucho con todas sus fuerzas. El no deseaba perder sus bolas! Por supuesto, en este punto era una conclusión lógica, para todos, incluyendo al violador ahora condenado, que lo castraría. 

Le acaricie suavemente arriba de su cabeza, como un padre acaricia a un pequeño muchacho, y me moví detrás de el y me prepare para tomar sus testículos. Pongo el dispositivo para castrar ganados de acero inoxidable, y deslizo un anillo de caucho en su lugar. Entonces abrí las quijadas, y las fijó sobre su gran escroto, hasta que el anillo de caucho llega a la base de su escrito pegado al pene. Miró fijamente su escroto, y la manera que el luchaba. Por supuesto, el pudo sentir el anillo de goma pasar por sus bolas, pero el no tenía ninguna idea que sucedía, pero la sensación de que algo lo tocaba allí­ era bastante para hacerle lucha y moverse lo mas que podía. El muchacho sudaba. Miró fijamente su  escroto, y esta tan lleno. Sus grandes bolas llenaban literalmente su escroto, y casi era una lastima robarlas. Eran de color rosa y bien alimentadas por su sangre. Encogí mis hombros, y entonces, mirando a la muchacha, sonreí­, y después le di gusto. Pues hice eso, contraje las quijadas de las bandas y el anillo verde de caucho encajo a presión cerrándose sobre la base de su escroto en menos que un segundo.    Pues encajo a presión cerrándose alrededor de sus huevos, la muchacha y todos vierón al muchacho cambiar su expresión. El lanzó su cabeza hacia atrás, y grito en su mordaza, y sus ojos se abrieron de par en par como si quisieran estallar hacia fuera de su cabeza. el intento cerrar de golpe las piernas para proteger su escroto, pero era demasiado tarde para eso. Mire a la muchacha que reía nerviosamente. ella seguro no quería el perdiera sus huevos el gruñía, el choque de la banda elástica que le quemaba en su cerebro, y como un maniaco el comenzó a agitar sus caderas hacia arriba y hacia abajo y hacia arriba y hacia abajo. Su pene que habí­a comenzado a marchitarse desde su eyaculación, inmediatamente comenzó a ponerse duro por alguna razón una vez que el anillo de caucho se hubiera encajado a presión alrededor de su escroto. Por alguna razón la banda hizo que su pene se erectará otra vez, casi como si el muchacho estuviera excitado e impaciente de que lo castre. No se la razón, pero el consiguió una poderosa y magnifica erección.    Agregue un nuevo anillo, y entonces, de nuevo, deslice las quijadas abiertas sobre sus bolas y puse el segundo anillo de caucho verde sobre la base de su escroto,  No tuve mucho cuidado al hacerlo, y tengo gusto de las dobles bandas antes de la castración. Cuando la tenía en el lugar correcto jale la palanca y la deje encajarse a presión en su lugar. Hizo un sonido cuando se encajaba a presión, y el lo sintió, y se retorció de dolor, las dos bandas de caucho que cinchaban su hombría y cortaban la fuente de sangre de sus bolas por toda la eternidad. En este punto sus testí­culos estaban condenados, y el lo sabía y luchaba con cada músculo que tení­a. Luchaba tan vigorozamente que todo mi banco se sacudió, sin embargo, no había algo que pudiera­ hacer sino sentir las bandas y saber que sus bolas estaban siendo estranguladas.   

Su pene estaba a tope. Tan duro como su erección pasada. Camine y me coloque frente a el. Siempre he pensado que el varón que va hacer castrado cuándo menos merece saber cuando va a suceder, y siempre se lo indico al chico en turno. Cuando estaba delante de el, le mostré el escalpelo, y una vez que sus ojos se posaron sobre el, dije: ahora voy a caminar detrás de ti y a cortar tus bolas. Cuando lo haga, recuerda lo que hiciste, e intenta por lo menos entiende porque las perdiste.  Te Va a doler muchísimo, pero no por mucho, y casi antes de que lo sepas serás un eunuco. Mereces esto, y será mucho más fácil si no luchas mas. Sacudí su pelo otra vez, y estaba mojado con su sudor. Y le di una  de mís palmadita en su cabeza.    Entonces camine detrás de el, y el estaba como loco, luchaba aun mucho que no podía cortar si seguía así que pedí a uno de mis ayudantes que lo sostuviera, pero el aun seguía luchando tan fuerte como ningún otro  hombre había luchado, usando cada músculo en una lucha desesperada por seguir siendo un hombre. Una vez que estuve detrás de el, mire su escroto que  se habí­a obscurecido ya de manera perceptiblemente, le acaricie su trasero y sentí el sudor que bañaba sus nalgas.   Entonces tome­ la parte posterior a de su escroto, apenas debajo de la segunda banda, y pellizque la piel allí­ y tire al revés de ella, dibujándola para arriba entre mis dedos. el grito, y vi que sus grandes músculos  del muslo comenzaron a sudar, intentando cerrar las piernas. Puse el escalpelo contra la parte posterior de su escroto, y entonces dije: Muchacho prepárate. aquí­ viene el corte. Cunado dije eso, moví­ de golpe mi mano, y la  lamina afilada del escalpelo se deslizo con un movimiento horizontal, rebanando la parte posterior a de su escroto de un solo movimiento. 

El contrajo de golpe sus caderas hacia adelante, empujando el carril hacia arriba y hacia abajo, y la parte posterior a de su cabeza contra el soporte de la misma y sus ojos se abrieron de par en par con incredulidad. El grito, y exprimí­ su escroto con mi puño, y hice estallar literalmente sus dos testículos hacia fuera a través de la cortada. el empujo el carril mientras que hací­a eso, y sostuve su escroto dejándolo empujar y gritar. Entonces dije: Mantente inmóvil que todavía  no termino.  El no me hizo ningún caso, y acelero sus movimientos, y luchaba tan desesperadamente en este punto que era difí­cil continuar. Agarré sus testículos, que ahora estaban expuestos y en mi puño, y les di un fuerte apretón, empujando mi pulgar firmemente en el tejido fino de su bola derecha. el grito, y grito en su mordaza, y le dije que el dolor no pararía hasta que se calmara. El me mira fijamente. Su lucha entonces paro, sus ojos estaban empañados por le sudor y el dolor. Su boca estaba abierta, y sus ojos estaban abiertos al tope, el me miraba fijamente, el joven hombre sentí­a su castración y lo impotente que era para detenerla. Sus bolas estaban en mi mano, afuera de su escroto, pero todaví­a unidas a el por sus cuerdas. Sus músculos de sus muslos, intentaban cerrar sus piernas, pero sus piernas estaban atadas hacia fuera y bien abiertas. Deje la presión que habí­a estado dando a sus huevos, entonces tirado suavemente hacia fuera de ellas en lugar de otro. El no se movía de todos modos, quizás ya se había resignado.      

Le dije a el: Allí­ vamos. Fije el filo del escalpelo debajo de sus dos bolas, y con suavidad, moví el filo através de la cuerda de su bola izquierda, separando el testículo, el se estremeció, y sus ojos miraron fijamente todo mientras sucedía. Entonces tome su bola  restante, y fije el filo del escalpelo contra ella también. y Dije: Casi esta hecho. Lo estas haciendo muy bien.  El me miro con una mirada pidiendo piedad. No dije nada, mi respuesta para  el, fue cortar su bola restante. el se estremeció otra vez, su cuerpo entero se comvulsiono, y comenzó a orinarse signo de que  perdía totalmente el control de la vejiga. Lo deje orinarse hasta que termino, y puse mi mano en su trasero desnudo y sentía sus músculos como temblaban. Finalmente, cuando su vejiga estuvo vací­a, el joven hombre  se derrumbo totalmente, toda la lucha y tensión desaparecieron en un instante        

Sin huevos, el pareció calmarse, y después de eso la lucha desapareció. Pues sentía el cambio, había aplausos por parte de los testigos, y la muchacha y su familia aplaudí­an mientras que miraban el castigo del hombre terminar. Sus amigos no explotaron exactamente en aplausos, pero vi que algunas de ellos tenían erecciones, y sabía que no se olvidarí­an de lo que habí­an visto. Llevo un minuto quitar las bandas, y suturar vací­o escroto. Mientras que veía la erección del eunuco desaparecer, dejando solamente un pene inútil colgando entre sus piernas. Una cosa era inmediatamente evidente para mi y para todos era el peor día en la vida de este chico. 


Finalmente, con su escroto vací­o y cerrado, tome el borde del escalpelo y corte las dos bandas que habían cinchado su escroto cuando todavía contenían sus bolas. Entonces fije sus huevos separadas a su trasero. Me gusta hacer eso, porque permite a todos verlas, y no hay ninguna duda que el esta acobardado. Todavía habí­a  un poco de semen en el recipiente, y lo vertí­ de modo que su fuera su carga final las gotas sobre sus bolas, formaron un pequeño charco de su semen debajo de ellas. Alcance su escroto vací­o. Era suave al tacto, y los dobleces de la piel estaban flojos. Era una sensación sin igual, sabí­a que habí­a hecho lo correcto. Entonces hice muecas, y le di una palmadita en su firme trasero, y desaperecí de escena nunca lo he vuelto a ver, pero sigo disfrutando de mi trabajo y cada castración es distinta a la otra. 



AUTOR:  Nathan   Recuperado: Newcastrated

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